Manejo agronómico para un extra de nutrientes

Los elementos nutritivos

Todos los vegetales contienen elementos nutritivos en su interior en mayor o menor medida que utilizan para su crecimiento, y siempre es aconsejable su consumo. Pero este contenido es muy variable incluso entre productos de la misma especie, dándose cambios nutricionales entre variedades, por ejemplo, de tomate.

Además, es posible que en ciertas zonas la producción local no contenga los niveles necesarios de cierto nutriente, y se den deficiencias en la población. En este aspecto, la solución puede ser dada por la biofortificación.

¿Qué es la biofortificación?

La biofortificación es una práctica de enriquecimiento de los productos alimenticios agrícolas con ciertos nutrientes, para aumentar la ingesta dietética a través del fitomejoramiento, la ingeniería genética y la manipulación de prácticas agronómicas. Es una técnica agrícola segura y económica, cuyo objetivo es hacer frente a la deficiencia de un nutriente particular en la dieta y aumentar el contenido de un micronutriente en la porción comestible de la planta.

Tenemos buenos ejemplos de biofortificación por fitomejoramiento, como variedades de yuca con niveles elevados de zinc; o por ingeniería genética, como el arroz dorado, enriquecido con vitamina A en lugares donde la deficiencia en esta vitamina causa estragos. Pero hoy vamos a centrarnos en la manipulación de las prácticas agronómicas, más sencillas de aplicar a menor escala.

La aplicación foliar, es más factible, debido a que se requiere de una menor cantidad del elemento a biofortificar en comparación con la aplicación edáfica. Componentes como el hierro o el selenio necesitan de un pH y un ambiente oxidante correcto para una buena biodisponibilidad, mientras que la absorción foliar es más directa. Por el contrario, la lluvia puede eliminar muchos de los componentes aplicados vía foliar, y se debería reaplicar tras una época lluviosa.

Biofortificación con Selenio

El mejor ejemplo de biofortificación de cultivos alimentarios utilizando fertilizantes con selenio proviene de Finlandia, este fue un estudio documentado en el que participó un país entero, y se eliminó la deficiencia en este elemento en todo el país.

La adición de SeO4-2 a los fertilizantes NPK para su uso en cultivos y pasturas fue el primer método probado para aumentar la concentración de Se en plantas comestibles, dando resultados muy exitosos. La fertilización con Se no sólo se implementó para disminuir los problemas de deficiencia de Se en humanos sino también para mejorar la calidad y el rendimiento de los cultivos.

Este enriquecimiento con selenio no solo implica beneficios para el consumidor, si no que tiene efectos beneficiosos para la planta. El suministro de Se a las plantas las refuerza ante estreses abióticos, permite que estas muestren menores niveles de peroxidación lipídica y mayor actividad de enzimas antioxidantes (glutatión peroxidasa, ascorbato peroxidasa, glutatión S-transferasa, entre otras), así como una mejor resistencia al estrés oxidativo causado por la radiación ultravioleta.

Hay que tener muy en cuenta que tipo de elemento se va a aplicar, porque la biodisponiblidad puede cambiar mucho entre diferentes compuestos con el mismo elemento. Por ejemplo, se ha reportado que, en el caso del Selenio, el selenito y el selenato (sales de selenio) aumentan a niveles similares el % de Se, pero con selenito hay un mayor número de compuestos diferentes con Se (selenito, selenato, Cys-Se, MetSe…).

Biofortificación con Hierro

Otro elemento en el que se ha probado la posibilidad de aplicar la biofortificación es con el hierro en especies como el arroz, el maíz y el cacahuete. El hierro acomplejado con aminoácidos muestra buena absorción, y es muy necesaria la presencia de nicotianamina para una correcta biodisponibilidad.

Al igual que con el selenio, la biofortificación con hierro tiene beneficios tanto para el consumidor como para la especie a consumir. El hierro es un micronutriente esencial para las plantas, ya que desempeña funciones claves en la síntesis de clorofila, mantiene la estructura de los cloroplastos y la actividad enzimática.

A pesar de que el hierro es el cuarto elemento más abundante en la tierra, y el suelo generalmente contiene entre 1 a 5 % de hierro total, la mayor parte del hierro en el suelo se encuentra en minerales de silicatos u óxidos e hidróxidos de hierro, formas que no están disponibles para las plantas, lo que puede mermar los rendimientos. La deficiencia de hierro, comúnmente conocida como clorosis férrica es uno de los desórdenes nutricionales más importantes que afecta a cereales, hortalizas y frutales, limitando su rendimiento y causando pérdidas económicas para los productores.

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