Agricultura 4.0: del Big Data y el IOT hasta el Blockchain

El internet de las cosas en el campo de la agricultura

El siglo XXI avanza, y con él, las tecnologías existentes que nos facilitan nuestro trabajo,
o nos ayudan a ver más allá de lo que podríamos sin ellas. El sector agrario también
evoluciona, y se está desarrollando una tecnología tan compleja a su alrededor que ha
nacido lo que se conoce como agricultura 4.0.

¿Qué es la agricultura 4.0?

Se considera agricultura 4.0 todas las nuevas tecnologías, tanto en tema de robótica, ingeniería o información, que se están enfocando en el campo para llegar a niveles de producción y calidad nunca antes imaginados.

La tecnología ha avanzado de tal manera, que el límite es la imaginación. Se han desarrollado robots que son capaces de diferenciar entre cultivo y mala hierba y cardan automáticamente, diferencian entre frutos maduros o verdes y los recogen, drones que sobrevuelan los campos y detectan deficiencias nutritivas con precisión milimétrica, miles de sensores distribuidos por el campo que miden múltiples parámetros y nos transmiten una cantidad ingente de información…

Pero la agricultura no consiste únicamente en el producto tangible, el robot. Lo verdaderamente complejo funciona detrás. Se consideran parte de la agricultura 4.0 el Big Data, el Internet Of Things y el Machine Learning.

¿Big Data? ¿Internet Of Things?

El Big Data es un conjunto de datos o combinaciones de datos cuyo tamaño,
complejidad, y velocidad de crecimiento, hacen de su gestión algo muy complejo. El tamaño para considerar un conjunto de datos “Big Data” no está estandarizado, pero van desde lo 30Tb a varios Petabytes.

El análisis de Big Data aplicado al campo implica, que podemos acumular de éste una
cantidad de información desorbitada, y somos capaces de entenderla. Esta extracción
masiva de información viene dada por el Internet Of Things (IOT).

El IOT se entiende como el hecho de que todos los sensores funcionales, que estén
sacando información, se comuniquen entre sí en una especie de banco central de
información. Esto nos permite conocer distintos problemas a los que se enfrentan los
agricultores por el mundo, saber cómo han reaccionado, y cuál ha sido el resultado.
Cuanto mayor sea el número de sensores que se comuniquen a través del IOT, mayor y
de más calidad es el conocimiento que se genera.

Toda esta información recabada con mecanismos Big Data y conectada entre sí por el
IOT, se junta con el Machine Learning, que, resumiendo son técnicas matemáticas
capaces de resolver autónomamente problemas no lineares utilizando datos de
múltiples fuentes. Permiten tomar mejores decisiones en escenarios reales sin
intervención humana.

No solo se genera conocimiento en la producción, si no en el destino final. Se puede
relacionar todo el proceso de producción de un cultivo a la satisfacción final del
consumidor, por el añadido de las encuestas y opiniones al Big Data a través del IOT, y
aprendiendo la mejor opción mediante el Machine Learning.

Al agricultor esto le genera:

Reducción de costes, con robótica eficiente y de precisión.
Mejor toma de decisiones y mayor velocidad.
Nuevos productos y servicios. Con la capacidad de medir las necesidades de los
clientes y la satisfacción a través de análisis viene el poder de dar a los clientes lo que
quieren.

Blockchain: La información hacia el consumidor

También se considera agricultura 4.0 el blockchain aplicado a la producción agrícola. En
resumen, el blockchain es organizar la información (estructura de datos) en conjuntos
(bloques), los datos de los cuales están interconectados con los bloques adyacentes. La
información contenida en un bloque solo puede ser editada modificando todos los
bloques posteriores. Este sistema, dota de firmeza y sobre todo de fiabilidad al
conjunto de la cadena, minimizando el riesgo de ser modificado voluntariamente por
factores externos.

Llevándolo a nuestro campo, la utilidad del blockchain radica en la fiabilidad y el
almacenamiento de datos. Un ejemplo práctico: si un consumidor usa su móvil para
escanear un código de barras de un brick de leche, puede saber:

  • Día y hora producida
  • La granja donde se produjo
  • La temperatura del transporte
  • El ID de la vaca, el ID del que colectó la leche…

Todo sin intervención humana (sensores y el Internet-of-things), y de manera fiable ya
que no puede modificarse ningún dato sin el consenso de los otros bloques
(entendiendo cada parámetro como bloque – Blockchain).

Otro uso del blockchain en la agricultura puede ser para fijar los pagos y que la
información llegue al consumidor. Una máquina de inteligencia artificial determina la
calidad y cantidad de los granos para fijar los pagos, y al final el consumidor ve toda la
información mediante un código QR (de respuesta rápida) colocado en la parte inferior
del producto.

Toda esta nueva tecnología que se agrupa alrededor del campo deja ver que en un
futuro se va a necesitar una mano de obra muy especializada para poder ser
competitivo en la producción mundial.

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